Una bella flor creció con un árbol como su compañero. Los dos gozaban de dulce sol y agua del lago más cercano. Un día la flor llena de curiosidad pregunto al árbol:
- ¿Oye, gran compañero, dime que es lo que ves a tu alrededor?
- Lo mismo que tu amigo mío.
- Yo sólo veo una parte del jardín, pero no veo que hay detrás tuya.
- ¿ Y para que quieres saberlo?
- La curiosidad me mata, se me sincero que hay detrás.
El árbol suspiro con tristeza y viendo a su amigo agitando ligeramente sus hojas dijo:
- Hay una hermosa llanura llena de flores.
- Vaya, tiene que ser increíble ver todo eso.
El árbol no contesto y lleno de tristeza le pidió que no preguntará más sobre aquel lugar.
Aunque la flor siguió preguntando.
- Te pido porfavor describemelo.
Árbol se negó, pero después le dijo como era aquello con maravillosas palabras, hablo tanto que cayo la noche. La flor emocionada por aquel lugar entonces dijo que le gustaría vivir en aquel lugar, hablar con otras flores y ver más allá del horizonte.
Hubo un gran silencio por parte del árbol, el estaba cansado y se durmió.
Al día siguiente cuando la flor despertó vio que su amigo el árbol había desaparecido y tan sólo quedaba un tronco de él. Lleno de terror miró a su derredor y no encontró rastro alguno. Se puso a llorar y cuando levanto la cabeza descubrío que había una llanura llena de barro y animales devorando las flores. Aquel lugar que había descrito el árbol, no existía, tan sólo eran palabras bellas que el amigo le decía para calmarle para evitar que se preocupe por la muerte. Sabiendo que él iba a morir.
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