En nuestras vidas siempre habrá alguién de quién nos enamoramos. Creemos que todo es bello y hermoso, que el mundo esta colorido, pero no nos damos cuenta que el amor se desvanece poco a poco. El amor es como una flor, si no la cuidas se muere. Todos hemos tenido una, no importa su color, el tipo y forma. Se muere si no tiene agua o luz suficiente para crecer y vivir. Siempre partimos de una semilla hasta convertirla en una hermosa flor. Algunos lo consiguen mientras que otros sólo consiguen brotes que finalmente se dejan de cuidar. El cuidado de la flor no depende de una sola persona, si no de dos, porque si sólo lo cuida uno la flor crecerá para él. Mientras que el otro no verá esa belleza y se convierte en una carga. Eso es triste si, pero cuando uno se va es más triste aun, porque la flor comienza a marchitarse lentamente hacerse débil hasta desvanecer y tan sólo quedan sus horas secas como recuerdo. Sin embargo hay otras tragedías como cortar la flor que esta muere a los pocos días, otras la pisotean incluso siendo bella y hermosa, e incluso se muere si tiene otra flor al lado. No hay que desanimarse, siempre habrá más semillas de lis cuales salen bellas y hermosas flores, pero eso si, siempre serán diferentes unas a otras. Nunca va ver una igual. Siempre serán grandes o pequeñas flores.
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