sábado, 21 de julio de 2012

El Tren.

  El amor es un pasajero que va en el tren. Ahora no sabe si el tren puede estrellarse o no. Tan sólo sube en el dejando que el conductor, que es nuestro destino, no guíe. La ventaja de ese amor es que puede subir al tren o no, e incluso si el tren se estrelle siempre puede ir en otro tras su recuperación. Lo triste es que siempre uno tiene billete de ida, pero nunca de vuelta.

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